EMPRENDEDORES, GESTORES, LÍDERES: TENEÍS UN ACOMPAÑANTE PROFESIONAL?

Cuando el entorno cambia también lo hacen nuestras actitudes, percepciones, y acciones, pero no siempre al mismo ritmo. Por ejemplo, en la economía actual el mercado laboral se transforma de forma permanente. En los países que disfrutaban de crecimiento y estabilidad hasta el 2008, se comienza a aceptar que un puesto de trabajo fijo y bien remunerado es, quizá, algo que pertenece al pasado.

He vivido y trabajado en países en los que un puesto de trabajo de esas características estaba fuera del alcance de muchos, hace ya décadas. En esos mercados las personas adoptan de forma natural la actitud de emprender. En España el concepto cobra fuerza, y el debate sobre emprender esta a la orden del día en muchos espacios de conversación, incluyendo redes sociales, y estructuras más tradicionales (universidades, instituciones financieras, y hasta programas de televisión).

El debate surge porque, incluso dentro de una supuesta recuperación económica a corto plazo, muchos parados de larga duración (o quienes pronto lo estarán, en tanto que las empresas sigan aplicando medidas de reestructuración) tendrán que recurrir a nuevas formas de ganarse la vida. Suponiendo que la persona ya ha iniciado el cambio de “sistema operativo” mental para afrontar esta realidad, el siguiente paso es abordar una seria investigación para identificar oportunidades con productos y servicios exitosos, ya sea a través de la innovación o diferenciación.

Pero como se demuestra por experiencia, tener una gran idea es sólo el principio. Los nuevos empresarios también deben afrontar la complejidad de como ejecutar la idea, transformándola en una estructura de negocio viable, eficiente, y adaptable. Y aun cuando consigan esto, la gestión del negocio y liderar un equipo para cumplir con la misión a diario, y de forma constante, presenta muchos más desafíos y problemas de los que se contemplan al inicio del proyecto.

Aunque el fracaso se considera como un componente clave del ADN del Emprendedor, ya que desarrolla resiliencia y agudiza la capacidad de analizar, revisar, recuperarse y re-lanzar, la frustración que enfrentan las personas cuando la única alternativa que queda para generar ingresos se vuelve inmanejable, defrauda y desalienta de forma brutal.

Aplaudo los esfuerzos de muchas organizaciones e instituciones, tanto en el sector público como en el privado, para estimular este cambio de mentalidad, e invitar a las personas a convertirse en emprendedores. Sin embargo, con pocas excepciones, no se es plenamente consciente de los diferentes elementos que entran en juego al elegir este camino.

Pasar de una buena idea a un negocio viable, requiere mucho más que energía positiva y compromiso. Hay que adquirir habilidades y competencias para resolver con éxito toda suerte de nuevos retos, que no siempre se pueden aprender de forma tradicional. Para evolucionar de Emprendedor a Empresario, hay que estar por lo menos familiarizados con algunos de los procesos críticos de la gestión de negocios: planificación financiera, presupuestos, contabilidad, ventas y distribución, marketing y branding, producción y operaciones, gestión de personas y liderazgo. Sin una experiencia profesional previa en estas disciplinas, el nuevo empresario tiene que buscar soluciones prácticas, a corto plazo, para solventar la falta de conocimientos o competencias.

Algo destacable de  esta crisis, es que si bien se han destruido millones de puestos de trabajo y se fomenta el reto de crear nuevos negocios, también se ha desarrollado una sólida red de proveedores de Servicios de Acompañamiento Profesional que colaboran con estas personas para formular estrategias y planes de acción exitosos.

Este tipo de “acompañante” aparece en por lo menos dos ejemplos de Reality TV que intentan explicar las muchas dificultades de poner en marcha un nuevo negocio: “Código Emprende” de la televisión pública española, y “The Profit”, del canal temático de negocios americano, CNBC. Lo que tienen en común estos programas es el concepto de “acompañar” a los empresarios con profesionales que conocen bien los problemas subyacentes de la gestión y el liderazgo, así como con otros empresarios que ya han demostrado con éxito el proceso de transformar ideas en empresas sostenibles.

También queda patente en estos programas que no todo el mundo está listo para montar negocios, a pesar de tener muy buenas ideas o conceptos que pueden, potencialmente, generar un flujo constante de clientes, ventas, y beneficios. En mis conversaciones con gente que quieren probar a convertirse en empresarios, así como aquellos que ya están en puestos de gestión y liderazgo en empresas establecidas, veo grandes oportunidades para explicar mejor este concepto de “acompañamiento”.

Por ello, mi actividad incluye por lo menos tres de los servicios de acompañamiento profesional que están en alza: el Coaching, la Consultoría y la Formación. Lo que tienen en común es el proceso por medio del cual, a través de una persona neutral y objetiva, se aportan nuevas perspectivas, se descubre el potencial de las personas, o se construyen acciones hacia el desarrollo de comportamientos más eficientes y productivos.

Otra de las ventajas de un buen acompañamiento es la velocidad con la que se pueden encontrar soluciones para aplicar al negocio, al equipo humano, y a los líderes. Aunque hay cierta resistencia por parte de los Emprendedores o Empresarios para dejarse acompañar por un buen profesional, a veces debido a que se percibe como un coste inasumible, una manera diferente de verlo es: ¿Y cuál es el coste de NO hacerlo?