LIDERAR Y GESTIONAR EN TIEMPOS DE CAMBIO RÁPIDO

En colaboración con mi colega Alexandra Barosa Pereira, me dirigí a dos grupos de líderes de diversos sectores económicos e industriales portugueses, en la querida ciudad de Lisboa. Nuestro objetivo era conversar sobre qué estilos de liderazgo y de gestión son necesarios para tener éxito en los tiempos actuales.

En los años 90 especulábamos sobre el impacto de la globalización y la tecnología, intuyendo que iba a cambiar para siempre la manera de hacer negocios, gobernar, educar y socializar. Ahora comprobamos que no teníamos idea de qué cuan profundo sería ese cambio. El mundo después del 11S y la quiebra de Lehman Brothers es bastante diferente de lo que imaginábamos entonces, pero las constantes siguen siendo las mismos: Cambio y Velocidad.

En los tiempos actuales no podemos darnos el lujo de repetir muchos de los bien documentados errores que lastraron el desarrollo global, antes y después de la crisis. Para muchas de las industrias y sectores, así como en la esfera de lo público, los ciclos de crecimiento han quedado atrás, y surgen nuevos desafíos al tratar de hacer más con menos, en quitar en lugar de dar, y en que muchos más interlocutores nos pidan cuentas de nuestras actuaciones a cada paso que damos. Cuando observo el desempeño de los líderes en estas circunstancias, siempre veo un gran margen de mejora. ¿En qué pueden mejorar?

Para comenzar: estar en constante aprendizaje y buscar nuevas formas de aumentar la conciencia. ¿Que ha funcionado bien en el pasado? ¿Quiénes y en dónde se están innovando estilos y actitudes relativas al liderazgo? Sobre estos temas, me gusta compartir algunas lecciones del negocio de las aerolíneas comerciales, ya que antes de convertirse en “modas”, durante muchas décadas, en este sector se desarrollaba:

  1. La globalización, a través de la expansión y el desarrollo de vastas redes de rutas y destinos
  2. Como resultado de lo anterior, la gestión de la diversidad y sensibilidad cultural
  3. La negociación, integración y ejecución de amplios acuerdos y alianzas comerciales
  4. La articulación de complejos entornos operativos, logísticos, e industriales, combinados con la entrega de una experiencia al cliente a través de distintos puntos de contacto
  5. El desarrollo de nuevas aplicaciones de la tecnología y las comunicaciones en todas las funciones financieras, comerciales, operativas y de las personas

 

Podría seguir, pero las aerolíneas también nos enseñan cómo liderar y gestionar en un “modo de crisis” casi permanente, que es precisamente el tipo de entorno en el que la mayoría de las industrias y las organizaciones se encuentran hoy en día (y en el futuro previsible).

A través de un productivo debate con nuestros participantes, discutimos los siguientes atributos de éxito en las dimensiones del “Liderazgo Individual” y de la “Organización Colectiva”:

Sobre el Liderazgo Individual llegamos a la conclusión de que las personas consiguen mejores resultados en tanto que reconocen su papel como uno de “estar al servicio de la organización” y no al contrario. ¿Qué esperamos de nuestros líderes en estos tiempos de incertidumbre?

  1. La creación, comunicación e inspiración de una visión hacia sus colectivos
  2. Que diseñen y potencien estructuras bien alineadas entre las personas, los procesos y los recursos
  3. Que compartan, tanto la responsabilidad como las recompensas, para producir buenos resultados
  4. Que mantengan un enfoque hacia el largo plazo, a la vez que delegan y empoderan a sus equipos para ejecutar la visión, desarrollando talento, habilidades técnicas y de liderazgo
  5. Participar activamente, y alinearse, con todos los grupos de interés, escuchando, solicitando, y aportando “feedback” constructivo
  6. Estar presentes y aprovechar todo tipo de comunicaciones como la principal herramienta para estar en contacto con todos los niveles de la organización

 

En cuanto al espacio de la Organización Colectiva, estas son algunas características de las estructuras que saben adaptarse y conseguir resultados:

  1. El constante cuestionamiento y desarrollo de una buena alineación entre las personas, los procesos y sistemas, que permiten a la organización ejecutar y cumplir la visión
  2. La descentralización como principio general, con el fin de desarrollar a los equipos de mandos intermedios y personas de primera línea, por estar más cerca de los clientes, los productos y servicios
  3. La búsqueda constante de talento y desarrollo del liderazgo, más allá de los niveles jerárquicos tradicionales
  4. La eliminación de la mayor cantidad posible de barreras para permitir las comunicaciones abiertas, frecuentes y transparentes a través de todos los niveles

 

Cuando se enfrentan a todos estos retos y oportunidades, en esencia el “cambio”, los líderes y las organizaciones pueden: rechazarlo y resistirlo (perdiendo enfoque y compromiso), o pueden aceptarlo y aprovecharlo (fomentando la creatividad y la innovación).

Los líderes y sus organizaciones son dos caras de la misma moneda. A medida que las personas tienen mayor acceso y poder a través de la información, la gestión del cambio trasciende al líder; las organizaciones también pueden y deben desempeñar un papel activo. Ambas entidades deben aprender y depender entre si.

Suena intimidante para algunos! Pero estos son elementos comprobados entre líderes y organizaciones exitosas en una gran variedad de sectores y culturas. Así que la siguiente pregunta es: ¿Por qué no se adoptan estas habilidades y comportamientos con mayor frecuencia?

El cambio, para algunas personas, aumenta la incertidumbre, el temor y la inseguridad. Pero si aceptamos que el cambio es constante y permanente, que nuestro mundo no va a regresar a un estado de comodidad estable y previsible, ¿Qué otra opción tenemos sino la mejora continua de nosotros mismos como líderes y organizaciones?

Una vez aceptado este hecho, y decididos a avanzar en este sentido, la búsqueda de socios fiables para ayudarnos a aumentar nuestra conciencia, responsabilidad y adopción de perspectivas distintas y más productivas, es el camino natural.

Estemos abiertos a los cambios y disfrutemos del viaje: